jueves, 22 de octubre de 2009

Finjo, siempre finjo, qué tontita.
La cuestión es que finjo, señores. NO soy Eva, no soy la primer mujer de todas. No existió Eva, carajo. Y así hubiese existido aunque eso me sea plácidamente imposible, así hubiese existido no soy ella. Por ende, finjo, imito, me hago la que, pero no.
Me subo a un colectivo, saco el boleto, me siento, cedo el asiento, me hago la boluda, me bajo. Bostezo. No bostezo por el sueño. Todo socialmente estructurado, ¿comprendés? Todo. No es el sueño, es el ámbito, es finjir, siempre finjo, señores.
Me tapo la boca, levanto mi brazo, con el otro me agarro el bolso, mochila, lo que fuese. No importa. Está todo total, plena y fríamente calculado, todos los movimientos, todo, bostezar no me es natural, en absoluto. Al menos no en la calle.
Las manos, otro tema, qué calamidad. Me toco el pelo, me lo acomodo. "Me lo acomodo", no sé si quiero acomodármelo, pero si no me lo toco quedan inertes, pensalo, flojitas al costado del cuerpo y eso no me va; me toco la cara, siempre lo hago. Nada es natural, siempre pienso en cómo lo ven, si cómo quedo, si miran. Siempre.
The Truman.
The trauma.

3 comentarios:

Faringola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Camila dijo...

esto es excelente negruu
sos lo mass & te amo ♥

In the middle of nowhere dijo...

la típica: sacar el celular aunque no tengas nada q hacer pero para disimular lo sacas y te pones a borrar msjs viejos